Súbitamente me entra en la cabeza la ilusión de salir corriendo hacia la playa; de tomar el sol por horas hasta quedar dormido.
Y junto a mi, Lola empanizándoce con la arena después de largo rato en el mar.
Y bucear!! Sumergirme en ese impresionante universo que está abajo del mar. Donde la grandeza, la luz, los animales, el sonido atrapan y estremecen.
Y comer camarones y almejas.
Y en las noches sentir ese ardor en la espalda que recuerda que se está de vacaciones.