viernes, diciembre 09, 2005

Las lentejas

Vigilando que nadie me observara, metí la mano en las lentejas. Es una sensación de suavidad y frescura que me encanta desde pequeño. En esos tiempos, no importaba si alguien me sorprendía cerrando los ojos y suspirando por un segundo. Pero ya de adulto, resulta una travesura, y a veces casi una hazaña, lograr que nadie me descubra fascinándome con la mano metida en el cuarto cesto de izquierda a derecha, en la fila de abajo, de mi súper habitual. Y muchas veces he imaginado la cara de más de una señora con expresión de total desaprobación, ya sea por cuestiones de higiene, o porque piense que soy un depravado sexual (aquí cualquier acto sospechoso y fuera de lo común inmediatamente se pone bajo el rubro de “depravación o desviación sexual). He carcajeado en alguna de esas ocasiones. Me resulta realmente cómico lo que imagino en sus caras. Y seguramente yo luzca absurdo en ese instante en que cierro los ojos y suspiro sumergido en la misma sensación de la infancia. Y cuando los abro de nuevo, en realidad no veo nada. Sólo los abro para pasar desapercibido en caso de ser descubierto.
Durante años abandoné esta práctica. Pero fue gracias a mi supermercado, que tuvo la grandiosa idea de vender granos y especias a granel, que pude retomar este placer hace apenas unos dos años. Afortunadamente en el periodo de escasés de estas oportunidades, no lo añoré. Hubiera sido terrible tener el deseo y no poder satisfacerlo.

Cieloazzul: gracias por despertarme. Es cierto. Por un tiempo me olvidé de la magia.

2 comentarios:

cieloazzul dijo...

Bienvenido a la Magia....
Bienvenido al placer a granel!!
besitos...

Alex dijo...

Benedetti siempre nos da un pretexto para comunicar algo; ya sea anosotros mismos o a algien más.

Gracias